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LAS ETAPAS DE LA RELACIÓN.

 Una relación de pareja, especialmente cuando se mantiene a largo plazo, pasa por distintas fases. En todas ellas, es necesario que vayamos adaptándonos a los cambios que el concepto de la misma va requiriendo y que sus miembros, por tanto, modifiquen aquellos hábitos y comportamientos para que la relación se pueda mantener en el tiempo.


Es por eso que le vamos a presentar 6 etapas de la relación.

  1. Enamoramiento.
  2. Conocimiento.
  3. Convivencia.
  4. Autoafirmación.
  5. Crecimiento.
  6. Adaptación.

ENAMORAMIENTO. 

El enamoramiento es una de las etapas de las relaciones de pareja llena de emociones intensas, “mariposas en el estómago” y fuertes deseos de permanecer junto a la persona enamorada. El deseo y la pasión, con o sin actividad sexual, se convierten en los ingredientes principales de esta etapa, que hacen aflorar una intensa fantasía y creatividad, con la que sorprender a la otra persona.

El objetivo cuando estamos en esta etapa es pasar el máximo tiempo posible cerca de esa persona porque pareciera que su presencia nos alimentara. Todo son detalles y atenciones, te sientes super afortunado, fantaseas con llegar a algo mas, parecieses hechizado y todo es mucho mas que mágico. 

Debido a la magia del momento, y de los encuentros deseados, se tienden a evitar las discusiones y los conflictos. Por lo tanto, el comienzo en las relaciones de pareja, es con una etapa especial y apasionante, de descubrimiento del otro, lo cual querríamos que no se acabase nunca.

CONOCIMIENTO.

Luego de esa etapa intensa, donde todo es nuevo y sorprendente, comienza una etapa de más profundidad emocional. Cada persona, única y singular, empieza a mostrarse como es realmente, en su totalidad y autonomía. Cada persona empieza a compartir sus experiencias y vivencias personales. Ya no hay tanta idealización, sino que el encuentro comienza a ser más real.

En el conocimiento lo que sucede es que las hormonas ya disminuyen a estados normales, y lo que sucede es que nos vamos dando cuenta de los defectos, las acciones o las conductas que no nos gustan de nuestra pareja.

Suele ser la fase en las relaciones que muchas parejas rompen porque no lo soportan, no se entienden, etc. Pero tiene que saber que esto es normal, lo importante es saber sobrellevarlo y tratar de llegar a acuerdos y comprender a la pareja, siempre y cuando el interés sea mutuo.

CONVIVENCIA.

No todas las parejas que empiezan una relación (y aunque entre ellos la atracción física puede ser muy fuerte) son capaces de ir avanzando en las etapas, continuar y llegar hasta esta fase, y es que nadie dice que el cambio sea fácil: problemas de comunicación, los celos, posibles infidelidades, disparidad de metas a alcanzar, dependencia emocional... puede haber hasta muchos obstáculos que superar. 

La pareja se establece como tal, tras un periodo de conocimiento de ambos, donde la atención principalmente ha estado en la proyección de una vida en común y en proyectos. Se decide a compartir una vida, desde la convivencia y el hogar elegido por ambos. Al inicio de la convivencia las cosas suelen funcionar perfectamente. Todo implica novedad y suele ser un momento en el que la pareja se siente reforzada y mas unida por lo que están construyendo juntos. 

En esta etapa del amor, empiezan a destacar aspectos más psicológicos del proceso como la negociación de roles dentro de la pareja, la solución de los primeros conflictos, el aumento del compromiso de lealtad… que, si no se trabajan bien, las discusiones por las tareas domésticas, el estrés del trabajo, las diferencias entre los roles que adopta cada uno, la distribución del tiempo de ocio, las reuniones con amigos y familiares, el empleo del dinero… pueden generar malestar en la pareja y empezar con las primeras diferencias ya irreconciliables, especialmente si lo que hemos ido forjando durante el noviazgo es una relación de dependencia.

AUTOCONFIRMACIÓN.

Ha de hacerse mas patente, aunque bien es cierto que lo ideal seria que estuviera durante toda la relación, cada vez lo hace menos. Es decir, como pareja es muy importante compartir aficiones y momentos juntos, pero igual de importante es hacerlo por separado. Realizar actividades independientes como salir cada uno con sus amigos y amigas, practicar deporte... favorecerá a que ambos tengan tiempo para ellos mismos y puedan sentirse libres dentro de la relación.

Es como un reencuentro con uno mismo tras haber estado una temporada centrados en el otro y en la relación de pareja. Al surgir de nuevo las necesidades individuales, cada uno de los miembros de la pareja, decide centrarse en si mismo, al menos durante algunos momentos.

CRECIMIENTO. 

Cuando la pareja supera los primeros momentos de crisis está lista para un verdadero crecimiento conjunto. Es una etapa donde aparece de nuevo la ilusión, la emoción y el entusiasmo por compartir lo que ambos han decidido crear. Por seguir construyendo entre los dos su futuro y proyecto de vida juntos.

Se ama al otro con sus virtudes pero aceptando también su imperfección, y la propia. Puede ser momento de tomar decisiones como convertirse en padres, o emprender proyectos juntos; el entusiasmo y la emoción renacen de una nueva forma. 

ADAPTACIÓN. 

La adaptación es un proceso largo y bastante complejo. Se lleva a cabo basado en la voluntad y buena actitud. En cualquier proceso de adaptación siempre tenemos la resistencia. Es natural para ser humano resistirse al cambio. 

La vida sigue, y se dan los cambios, si la pareja se adapta a estos, se consolida y madura. Es un momento para la pareja de consolidación o ruptura, ya que se cuestionan la escala de valores personales y la compartida. Surgen nuevos intereses debido a los cambios, como la independencia de los hijos, la jubilación, enfermedades, etc.

Puede ser una de las etapas de relaciones de pareja de re-encuentro, ya que las exigencias, responsabilidades y cargas de la vida son menores, y podemos volver a centrarnos en la pareja, para compartir nuevos proyectos, como fue en el principio de la relación.


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